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Tempus fugit carpe diem et memento mori.


¿Parezco tan amargada como me siento?
Te prometo que yo he intentado ser la de antes: miles de veces. Pero no funciona. No me sale. Y tampoco no encuentro con qué sustituir los pedazos de corazón que se llevó. Porque no contento con hacerlo añicos, decidió hurtar parte de él. Luego echó a correr sin mirar atrás y sin dejar pistas. No hay engranajes que hagan volver a funcionar este latido, al menos no de la misma forma. Ya sabes, como en el poema de Bécquer. Y es que una vez partida la ilusión, no se recompone. Es porcelana.
Por las mañanas y a menudo tardo a encontrarme porque ya no me reconozco. Me miro al espejo pero no me veo. El reflejo no me convence. Esta no puedo ser yo. Porque aunque me rompió, todavía queda algo de mí. Y ese todavía es bonito y tiene pizcas de especial, porque no pudo llevarse eso que lo enamoró.
Pero me siento rara en este cuerpo que me queda grande. No puedo llenarlo con lo que queda, al igual que tampoco puedo completarlo con nada nuevo. Estoy en stand by mientras el tiempo sigue corriendo y la vida se cuela cada día por las persianas de mi habitación para volver a salir sin darme ni las buenas noches.

Somebody that I used to know.


El recuerdo duele porque el pasado no vuelve. Pero el dolor es dulce y deja una sonrisa sobre los labios, porque quema y da calor a partes iguales. Ese sentimiento cálido que inunda el pecho y arranca suspiros, ese que te dice que todo ocurrió, que fue lo que fue en su momento. Aunque no dure. Aunque esa persona ya no exista, aunque a veces las palabras crueles que salieron de su boca regresen para hacer daño, aunque... Dicen que si uno no es capaz de perdonar, nunca estará en paz consigo mismo. La única forma de frenar la presión que ejerce la marea, es dejarla pasar. Que inunde la playa, que la deje húmeda y mojada. Y luego que se vaya. Solo hay que permitir que los sentimientos te aborden una vez más. Una solo. Familiarizarte con ellos, sentir que forman parte de ti. Y aceptarlos. Porque el sol saldrá por la mañana y secará la arena. Las corrientes traeran nuevas olas y la playa volverá a mojarse.

(Te echo de menos, a todo esto. Echo de menos la persona que llegaste a ser y lo que fuímos juntos. Las sonrisas cómplices, las risas, las aventuras, la playa, las malditas noches en la misma cama y tu respiración tranquila cuando sonreías. Echo de menos algo que no existe. Y me resigno, me mojo con ello y me deshago de ello. Solo que debo haberme despedido de ti unas mil veces y contando).

Baile de máscaras.


A veces, lo único que nos hace falta es decir las cosas claras, sincerarnos y ser valientes, atrevernos a luchar por lo que queremos, abandonar la pasividad, esperimentar cosas nuevas. A veces, lo único que necesitamos es gritar.
¿Qué nos frena? ¿El miedo a la humillación, a la vergüenza, al rechazo? ¿el miedo a secas? ¿el orgullo? Mil cosas que no viviremos por miedo, por un orgullo que no lleva a ninguna parte. Una vida destnatada, un café aguado. Lo que se sirve todo el mundo hoy en día.
(Y yo, por mi parte, sigo esperando a que tú grites por los dos. Grita fuerte, saukerl).

Lo que nunca se va.

Y los sentimiento desgarran. Como cuchillos, como dientes, como recuerdos. Se clavan y se dejan caer, arrastrándolo todo a su paso. Abren heridas y crean de nuevas, sin dejar tiempo para que cicatricen ni unas ni otras. Nunca llegan a irse del todo, jamás. Solo esperan y esperan. Sin cansarse, sin perder el aliento. Dispuestos a rasgar y romper. Pero, ¿sabes que es lo peor? La añoranza. Esa certeza de saber que nada volverá a ser como antes, ese sentimiento de nostalgia hacia un pasado que no volverá. Un sentimiento poderoso que ahoga, que consume. Acelera y refrena el corazón a destiempo, destempla la piel y nubla la vista. Son como miles de agujas que se te clavan por toda el cuerpo con un dolor intenso. Tanto que incluso llega a parecer que falta materia para sentirlo todo a la vez. Ah, la nostalgia. Ah, el tiempo. Ah, esta mierda descafeinada que vivo cada día desde que me levanto hasta que consigo descansar, esta mierda desde que tú ya no estás. Eso que todos llamáis vida.

¿No vas a pedirme ese beso, saukerl?

¿No vas a llevarme de paseo? ¿No vas a invitarme a cenar? ¿No vas a componerme cientos de canciones de piano? ¿No vas a prometerme miles de cosas para luego no cumplir ninguna? ¿No vas a romperme el corazón?
Y entonces, ¿qué haces aquí?
(What is the point of being alive if you don't at least try to do something remarkable?).
Nosotros podríamos haber hecho algo memorable, cariño. Podríamos haber tenido nuestra propia historia de amor. Más dramática que la de Tristán e Isolda, con más batallas que la de Paris y Elena, más conocida que la de Romeo y Julieta y más auténtica que la de cualquiera. Sería real. La viviríamos intensamente y moriríamos a cada instante por ella. O al menos, eso haría yo.
Pero no te preocupes. No pongas esa cara. No soy estúpida. Somos jóvenes y queda muchísima vida por delante. ¿O acaso crees que espero una boda, hijos, responsabilidades y compromisos? Se trata de vivir, simplemente. Sin preguntarte lo que va a pasar después, sin pensar en un futuro.
Se trata de hacer las cosas bien, de implicarse, de sentir y de hacer algo en esta vida. ¿Y qué más noble que amar y desvivirse por alguien?
Amor.
Calla, deja que resuene la palabra en tu cabeza.
Dila bajito, susurrando y déjala flotando en el aire. Siente como te hace cosquillas en los labios, como te acelera el corazón y te hace vibrar.
Amor.
Ese que es de verdad. Que no entiende de sociedad, ni de críticas, ni de inseguridades, ni de ropa. Que se siente más que se describe, que no tiene la necesidad de explicarse, de poner excusas o dar razones. Simple.
Vamos, permítete un segundo para soñar. Piensa en ello. Piensa en el amor como el hecho de amar a alguien libremente, de darle todo lo que tienes.
Y ahora vuelve a la realidad. A esa rutina de camas ajenas y sentimientos ausentes.
Pero al menos, hubiéramos tenido nuestra propia historia de amor.


(Ahora en serio. ¿No tienes pensado enamorarme?).

Nunca es lo que pudo haber sido.


(Y entre tanto barro me encontré algo de calor sin tus abrazos; ¡ahora sé que nunca volveré!).
Te sorprende que te escriba, (tanto tiempo es normal). Pero es que me entró la melancolía y te tenía que hablar. ¿Recuerdas aquella noches sin dormir? Las risas antes todos juntos… ¡pero ya no queda casi nadie de los de antes! (Y los que hay, han cambiado).
Pero, bueno, ¿tú qué tal? Lo mismo hasta tienes críos… Yo la verdad, ¡cómo siempre! Sigo currando en lo mismo: la música no me cansa (pero me encuentro vacía). ¿Y no recuerdas aquellas tardes por la ciudad? Las risas antes todos juntos… Pero de verdad que ya no queda casi nadie de los de antes.
Bueno, pues ya me despido. Si te mola me contestas. (Espero que mis palabras, resuenen en tu conciencia). Pues nada, chico, lo dicho. Hasta pronto si nos vemos. Yo sigo con mis canciones y tú sigue con tus sueños. (Acuérdate de esas noches sin dormir y esas tardes por la ciudad).

(Veinte de abril)

One step closer.


Un poco más cerca, solo un poco. Quiero escuchar el sonido de tu respiración, seguir el ritmo de tus latidos. Quiero tu piel sobre la mía, transpirando al unísono. Quiero que seamos uno solo, como dos piezas que encajan a la perfección. Dos olas que van a morir a la arena,  dos águilas que describen círculos en el cielo, brisas que se deslizan entre árboles. Hasta que nuestras respiraciones se acompasen y nuestros latidos se sincronicen. Hasta que no llegue a distinguirse donde acaba un cuerpo y donde empieza el otro. Sin sexo, sin atracción. Puro cariño y afecto sin etiqueta posible, infinito, demasiado poderoso como para englobarlo con una sola palabra. Inocente. Abstracto y perfecto en su totalidad. Libre de prejuicios, recelos, y sobre todo, alejado de la sociedad. Simple y solamente amor.

I never meant to hurt you (I never meant to lie).

Dicen que al primer amor se lo quiere más y a los otros se les quiere mejor. Dicen que no se olvida, que no importa el tiempo que pase, o las personas que lleguen después. Dicen que nadie podrá volver a hacerte sentir como lo hizo ese alguien; nadie volverá a hacerte vibrar, suspirar y amar como él. Y también dicen que siempre hay espacio en nuestro corazón para ese individuo, que pase lo que pase guardamos con cariño todos los recuerdos.

No hay nada como el primer amor. (Nada más real, más intenso ni más pasional).

Amantes de un instante o de una vida.

Parece mentira que haya pasado un año desde entonces. Un año entero.  365 días completos. A veces, echo de menos tu forma de ver las cosas, siempre de buen humor. Y casi siempre, echo de menos una explicación, un <<por qué>>. (Pero puesto que tus razones podrían hacerme pedacitos, prefiero no saberlo nunca).

¿Cómo te va todo? ¿Sigues sonriendo ante todo? ¿Sigues siendo la alegría de la huerta? ¿Sigues siendo igual que antes? Apuesto a que no has cambiado nada. (Ni para bien ni para mal)

Diccionario de definiciones.
Nachtrauren Arrepentimiento: pesadumbre colmada de melancolía, desilusión o vacío.


(El hecho de vivir deja secuelas. Ellas).

Si no queda nadie, ¿qué estoy haciendo aquí?

Perdóname, no entiendo eso que estás diciendo: dejemos todo claro.
Cariño, yo te quiero. Pero por dentro muero. Mi estrella se ha apagado. Somos barcos Varados.
(Y allí caí profundo).
Vete tranquila, sigue. Busca otro mundo, vive. (Será mejor así).
Última línea juntos. Verso Acabado. Punto.

¿Sabes? El otro día me pasé una tarde entera echándote de menos.
Aunque, a decir verdad, no te añoraba a ti; añoraba los viejos tiempos. (Porque dime, ¿de qué sirve llorar por algo que no existe? No vale la pena). Añoro todo lo que era estar contigo, todo lo que implicaba. Añoro la felicidad, la certeza de saber que estabas ahí para mí. Añoro algo que no es real. (Ya no. Tal vez ni entonces).
Y ahora, ¿qué? Ha pasado mucho tiempo. (Hay veces en que me da por pensar. I pensa que te que pensa…)
Pero no llegues a creer por un instante que no lo he superado. Esa página de la historia ha quedado atrás hace días, meses. He aguantado el tirón y punto. No hay más misterio. No sirve dramatizar, lamentarse o autocompadecerse. Pero tampoco hay que mentirse: no voy a intentar tragarme una realidad de pega. Te echo de menos. Echo de menos lo que fue y sobre todo, lo que pudo haber sido.
Pero oye: smile, life is good.

We think too much and feel too little.

Ayer me acordé de mis dos mayores caídas. Me acordé del día en que descubrí que no había cuentos de princesas ni nobles caballeros de capa azul, del día en que todas aquellas promesas estallaron en mil millones de pedacitos. Y en cada pedacito había un recuerdo. Triste, feliz, aburrido, emocionante, simple, complejo.
Recogí cada uno de los pedazos y los guardé como mejor supe. Bajo llave en el ático del alma, por supuesto. El único problema es que a veces pinchan. Desgarran y hacen sangrar. (Por lo demás todo perfecto).

Je suis désolée.

Lo siento. Ik ben droevig. Sono spiacente. Perdóname.
Sobra decir que cometo errores. Sobra decir que los cometo con frecuencia y que además, parece que disfruto con ellos (dicen que el humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Yo digo que es el único animal que se enamora de la piedra).
¿Y qué hay de esa vieja costumbre de pedir perdón? Eh, te acabo de romper el corazón, te he roto por dentro como si fueras de porcelana. Pero, ¡eh!, lo siento. De acuerdo, puede que te haya utilizado, engañado y tratado como a un perro, ¡pero, ya te he pedido perdón! Esa vieja costumbre está acabada.
¿Sabéis que más? Una palabra no vale una mierda. (Don't explain yourself 'cause talk is cheap). Imbécil el que crea que con un lo siento se arregla algo. La porcelana, una vez hecha añicos, no se vuelve a reconstruir. Tal vez logres reunir los pedazos, pero no habrá manera de que vuelva a ser como antes. Lo hecho, hecho está. Y no hay perdón que valga.


(Tal vez, y sólo tal vez, sea mi manera de arrepentirme. De reconocer que me equivoqué. Pero nada más).

(Go on and kiss the girl)

Hace tiempo que dejó de esperar Príncipes azules y ranas en el alféizar de la ventana. Hace tiempo que se dio cuenta de que no existen ni caballeros, ni príncipes, ni nobles. Ni románticos. Aunque en su pequeño corazón (como el resto de mujeres que hoy en día van de duras) todavía espera que llegue alguien que la haga cambiar de idea. Alguien diferente, fuera de lo común y de lo mundano de la rutina. Alguien especial. Pero no son más que vanas esperanzas, ya que no vendrá nadie a salvarla. Tiene que aprender a pelear con sus puños y avanzar con sus pies. O de lo contrario, el mundo la engullirá. (Les temps sont durs pour les rêveurs).

¿Qué fue primero? ¿La estupidez o el estúpido?

Suposo que la forma de guanyar, es no jugan-t'hi. Suposo també que ja saps que fa temps vaig deixar de participar-hi, que fa temps que m'he apartat del camí i observo en silenci, desde la meva perspectiva. Que no importa les voltes que et dediquis al repetir el mateix, una volta i una altre, creguent que tens raó. Que no importa el que fassis. Continuaràs pareixent una desesperada amb massa poca confiança en si mateixa que té que anar marcant territori perque les gossetes no s'acostin. Perque d'alguna forma sap, que el que té no es suficient. Que en algún punt s'acabarà tot, com ha de ser. En el fons, saps que has estat estirant massa la corda i la meva paciencia. Ni jugo i ja, ni observo. A la deriva tú sola, perque jo ja he lluitat massa.

Warzone.

¿Dónde están todas esas promesas? ¿a dónde han ido a parar? Juraste y volviste a jurar, asegurándome que siempre cumplías. Pero mentiste también eso; no tienes palabra. Engañas, manipulas, mientes y vuelves a engañar. Aún así, aprendí algo de aquella vez, de todo lo que fue: no te fíes una mierda de lo que dicen. Y ten palabra, siempre. No hagas sentir a nadie lo que él te hizo sentir a ti. (Todavía tenemos una deuda pendiente, ¿sabes? Porque yo prometí no abandonarte nunca).