Perdóname, no entiendo eso que estás diciendo: dejemos todo claro.
Cariño, yo te quiero. Pero por dentro muero. Mi estrella se ha apagado. Somos barcos Varados.
(Y allí caí profundo).
Vete tranquila, sigue. Busca otro mundo, vive. (Será mejor así).
Última línea juntos. Verso Acabado. Punto.
¿Sabes? El otro día me pasé una tarde entera echándote de menos.
Aunque, a decir verdad, no te añoraba a ti; añoraba los viejos tiempos. (Porque dime, ¿de qué sirve llorar por algo que no existe? No vale la pena). Añoro todo lo que era estar contigo, todo lo que implicaba. Añoro la felicidad, la certeza de saber que estabas ahí para mí. Añoro algo que no es real. (Ya no. Tal vez ni entonces).
Y ahora, ¿qué? Ha pasado mucho tiempo. (Hay veces en que me da por pensar. I pensa que te que pensa…)
Pero no llegues a creer por un instante que no lo he superado. Esa página de la historia ha quedado atrás hace días, meses. He aguantado el tirón y punto. No hay más misterio. No sirve dramatizar, lamentarse o autocompadecerse. Pero tampoco hay que mentirse: no voy a intentar tragarme una realidad de pega. Te echo de menos. Echo de menos lo que fue y sobre todo, lo que pudo haber sido.
Pero oye: smile, life is good.
No hay comentarios:
Publicar un comentario