We think too much and feel too little.

Ayer me acordé de mis dos mayores caídas. Me acordé del día en que descubrí que no había cuentos de princesas ni nobles caballeros de capa azul, del día en que todas aquellas promesas estallaron en mil millones de pedacitos. Y en cada pedacito había un recuerdo. Triste, feliz, aburrido, emocionante, simple, complejo.
Recogí cada uno de los pedazos y los guardé como mejor supe. Bajo llave en el ático del alma, por supuesto. El único problema es que a veces pinchan. Desgarran y hacen sangrar. (Por lo demás todo perfecto).

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