She can fuck you good but I can fuck you better.


Mírala.
Tiene el pelo largo, brillante y de un color castaño intenso. Se deshace en una cascada de tirabuzones sobre sus hombros. Reluce y lanza destellos con el sol. Se parece al lago de chocolate de Willy Wonka, solo que mejor. La tez morena, firme y suave al mismo tiempo, sin una sola imperfección. ¿Morena? Tostada por el sol brasileño, atractiva y deliciosa, casi aceitunada. Dan ganas de perder de vista las manos en su piel. Las facciones finas y duras, simétricas en todos sus ángulos. Tiene los ojos grandes, verdes y astutos. Zalameros. Moteados y con carácter. Te destroza con una sola mirada, como si esgrimiera cuchillos. Las cejas finas y expresivas, se arquean levemente y te deshaces. Los labios carnosos y rojos, luminosos y juguetones, esconden dos hileras de dientes blancos perfectos, listos para morder.
Mírala.
Clavículas marcadas, delgadas y rectas. Hombros erguidos y compactos. Brazos largos y fuertes. Manos ágiles, dedos flacos y hábiles, muñecas de porcelana, puños de acero. Busto considerable, elegante y firme. Cintura estrecha, caderas anchas. Curvas de infarto, de esas que se pasan sin frenos. Piernas largas, resistentes y ágiles, pies pequeños y fuertes.
Mírala.
La llaman Jazz Blue.
Pero mejor no llamarla.    

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