Mis monstruos no me dejan dormir.

En realidad, los monstruos habitan en nosotros a todas horas y atacan en todo momento, ya sea de noche o de día. Para ser francos, no tienen predilección alguna por las horas que fraccionan esta invención llamada tiempo, no entienden ni de minutos ni de segundos. Pero tienden a acechar con mayor violencia por la noche, que es cuando llegamos a sentirnos más solos, tristes, miserables y más se nos amontonan los problemas.
Y mis monstruos siguen aquí, acurrucados a los pies de mi cama, velando mi insomnio, llenándolo todo con su presencia y esta peste nauseabunda.
A veces no hacen nada. Se quedan ahí, sin decir palabra, sin moverse, mirándome. Otras me tiran del pelo, me destapan y me pellizcan. Me incordian, pero a final, cuando se cansan, me dejan dormir.
Las peores horas suceden cuando hablan. Tienen bocas crueles que escupen veneno y clavan cuchillos. Y no me dejan dormir. Me ahogan, me atrapan en mi propio interior, carcomiendo mi mente, llenándome de dudas. Me torturan, me destrozan. Transforman todo aquello que me ilusiona y me motiva en algo neutro y vacío de sentimiento. Y lo malo en algo peor. A veces incluso se quedan hasta el amanecer para darme los buenos días, dejándome destemplada.
Aquí están mis monstruos. Aquí está él.

3 comentarios:

  1. Escúpele y hazle añicos, que sepa que llevas enfundadas las pistolas en la pinta de la lengua

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  2. Acabo de descubrir tu blog, y me quedaré por aquí un tiempo :D
    Siempre me ha encantado la canción de colores en el viento :$
    Y tranquila los monstruos son monstruos porque nos temen más a nosotros que nosotros a ellos...
    Un beso !

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    1. ¿Verdad que es genial? :D ¡Muchas gracias! Yo también le he echado un vistacillo al tuyo y me ha gustado el estilo, así que también me verás pululando por ahí. (Aunque hay algunos monstruos con más poder que otros, pero todo se andará). ¡Gracias!

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