Más rap en la cabeza y menos drama.

Estás hecho todo un Judas, cariño. Rezumas odio y envidia, te consumes y te pudres en ellos. Te vas oxidando con las miradas recelosas, con los comentarios, con la soledad. Te desprecias a ti mismo y deseas escapar de tu cuerpo y de todo lo que te rodea, deseas poder ser otra persona. Pero esta es la realidad que te ha tocado vivir, la existencia que has de soportar.
Haz algo memorable.
Ya sabes, algo grande. Algo que se escriba en los libros con letras de oro, algo que deje huella. Algo que haga que te recuerden con admiración, con envidia. Conviértete en un referente, en un ídolo, en un modelo a seguir. Conviértete en todo aquello que siempre has querido ser.
Carpe that fucking diem.
Sé feliz y no malgastes tu tiempo. La vida es bonita, siempre y cuando no la malgastes deseando aquello que no puede ser. Algo que es físicamente imposible. (Nunca tendrás sus ojos, ni sus curvas. No vas a ser como ese chico ni vas a tener su vida). ¿Para qué? Al fin y al cabo, lo que tienes es mejor. Solo que todavía no has sabido aprovecharlo.
No dramatices.
No es para tanto. Tienes dos brazos, dos piernas, todos los órganos en orden y estás sano. Comes todos los días, tienes un par de instrumentos en casa y no falta alguien que te quiera. Solo que no estás conforme. Eso está bien, en parte. ¿Sabes? Deberías concentrar toda esa capacidad destructiva, canalizarla para que se convierta en algo nuevo y bueno. Deberías saber apreciar lo que tienes y dejar de lloriquear si quieres más.
Más rap en la cabeza y menos drama.

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