Cántale al diablo.

Hago las cuentas y reviso los números. 
Me amontono los problemas.
Suspiro. Me muerdo el labio, relajo el cuerpo. Tenso los músculos de los brazos, aprieto los dientes.
Me levanto. Estoy incómoda.
Vuelvo a sentarme y me revuelvo entre las sábanas.
El sueño no llega. El muy cabrón me vuelve a dejar tirada.
No pasa nada, me digo. Pero sí que pasa, joder.
Intento relajarme. Me concentro en mi respiración, esperando el momento para desconectar.
No llega. No llega. No llega.
No puedo apagarme. No puedo descansar. No puedo dejar de estar despierta. No puedo.
Y toda la mierda sigue en mi cabeza. Constante, sin separarse un instante de mí, sin dejarme respirar. Todos los pensamientos, todas las preocupaciones. Todo.
Vete a la mierda, noche. Y acábate de una puta vez. 

4 comentarios:

  1. ¿Seguro que el día será mejor que la noche?

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    1. No. Aunque tengo el concepto de día y noche algo distorsionado.

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  2. Te contesto aqui porque tendría mucha suerte si te pasaras dos veces por mi entrada. El sexo es algo en segundo plano, lo que ella quiere es que la ame de la manera que sea, aunque sea mentira (que si lo es pide que la mientan bien para que no se de cuenta). Quiere ser el juguete maravilloso de su maravilloso hombre solitario, porque una gota de el sabe mejor que cualquier nostalgia.
    Gracias por pasarte *O*

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    1. (No creas, ¿eh? Todavía tengo que explorarlo más a fondo, aunque es algo pesado tener que ir dándole click, pero vale la pena).
      Oh, entonces ya lo entiendo. Creía que era algo más bien corporal, no sé si me entiendes. Si te soy sincera, la parte de miénteme bien, me encantó. Pero ya capto mejor la esencia.
      ¡Un placer! :D

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