Brújulas que no señalan al Norte.

Sabes cual es tu camino, ahora, ¡sígelo!
Tuvo suerte. (Puede que su brújula no señalara al Norte mundano. Pero seguía siendo su Norte. ¿Qué más daba que para el resto fuera el sudeste?). Y un árbol que le susurraba cosas con el viento y sus colores.
¿Sabes? A veces pienso que el hecho de que no tenga adónde ir no importa. Que eso de no tener ni idea de que camino tomar y de lo que haré después del siguiente paso, se arreglará por si solo. Pero sobre todo, me mantiene el hecho de que con mis piernas, puedo ir donde quiera. Ellas me llevan. (Y mientras aguanten el peso y den el pego, no tengo miedo).
Pero, ¿y si eso falla? ¿Qué pasa si mis pilares se derrumban? ¿Sobre que me sujeto, en qué baso mis pasos? Sin ellas, ¿dónde esta arriba y abajo? Y sin ella, ¿dónde está derecha e izquierda?

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