Cuanto
más estrecha es la mentalidad más grande es la boca. Y más gritos sueltan.
¿Quién le quita la razón a quién la impone por la fuerza? Se van comiendo
nuestra libertad, nuestra capacidad de pensamiento. ¿Cuántos de nosotros
sentimos curiosidad? Ninguno. No nos interesa nada de lo que hay ahí fuera. (De
hecho, ¿para qué salir de nuestra habitación, si lo tenemos todo a un click de
ratón?). Todo esto también va por vosotras, chicas. A vosotras, que os encanta
hablar siempre del carpe diem pero os pasáis el día encerradas en vuestra
habitación, consumiendo vuestra juventud frente a una pantalla.
La
mayoría del tiempo no somos conscientes de lo muchísimo que nos manipulan. Nos
creemos libres, cuando en realidad solo somos peones del sistema. Un número
más en los balances de población, una masa de átomos que cotiza. A ningún
político le importa que haya familias enteras muriendo de hambre, sufriendo. Su
felicidad no importa. (Solo el dinero. ¿Sabes? En este reino de lo Absurdo,
Dios tiene dos nombres; uno es dólar y otro es euro).
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