No existes. No eres más que un reflejo de lo que podrías
haber sido. Como una frase que promete, se empieza, pero se queda a medias.
Como un anhelo que se queda en ilusión y se quiebra. Como… Nadie. No eres
nadie. Ni si quiera estás aquí. ¿Y tú quien eres? Me sé tu nombre, pero no tu
historia. Como tú conmigo. Y de hecho, a veces dudo que te sepas mi
nombre. Cada día la misma historia. Se
repite una y otra vez. Y yo ya no le atribuyo nada a la adolescencia ni a las hormonas.
Esto es culpa tuya.
(No existes).
No hay comentarios:
Publicar un comentario