Cierro los ojos y los abro por dentro.


(Y me apunto otra derrota, tendrás mi boca).
Descuento el tiempo ocho veces por minuto. 22 Mayos a solas en un café, bombeando imaginación. Nueve con noventa y nueve estrellas fugaces; tres con cincuenta runaways que huyen. Globos de colores surcando el cielo, salpican el amanecer con puntitos fluorescentes. Chicas mecánicas se contonean, luciendo sus piernas kilométricas en pleno diciembre. Una sociedad que nos enjaula y experiencias que se repiten. Sueños que se hacen añicos, presente que se convierte en un pasado doloroso. Indecisión y algo de miedo. Memento Mori. La confusión de encontrarse en este punto del camino. Vacilar al andar por no saber hacia dónde ir. ¿Dónde están tus metas? Justo cuando ya casi has conseguido aquello por lo que peleabas, pierde su valor y te desentiendes. Ya no interesa. Casi como si te diera miedo el éxito. (Un día quiero dejar el mundo entero por ti, la misma noche me aburro y no eres para mí; como quisiera tenerlo tan claro como lo tienes tú).

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