Yo
siempre tuve los mismos sueños, yo siempre seguí el mismo camino. Yo siempre.
¿Cambiamos realmente o solo llegamos a reprimirnos? Somos lo que somos,
¿realmente eso puede moldearse? Nuestros defectos, ¿se corrigen alguna vez? ¿O
solo logramos maquillarlos? Opino que no hay nada que hacer y que de dónde no
hay, no se puede sacar. O algo así.
Madurar,
¿qué es eso de madurar? Para nuestro concepto de sociedad es saber comportarse
delante de los demás, no decir groserías y sobre todo, callarse lo que uno
piensa. Por eso de que podría ser ofensivo o ir contra el sistema y estaría mal
visto.
Pero, ¿y cómo personas? ¿Qué es madurar? Si eres envidioso, inseguro,
cobarde, ¿tiene que cambiar eso? ¿Ese es el concepto de madurar? Tal vez
debería comprenderse como aceptarse a uno mismo y aprender donde están nuestros
puntos flacos para así poder convivir con ellos y ser felices. Pero, ¿y
entonces? ¿significa eso que somos estúpidos por no querer mejorar?
Cuando
nacemos, podría decirse que estamos hechos de barro blando, moldeable. Pero, ¿y
cuándo han pasado unos años? Ya no hablo de adolescencia, hablo de la infancia
misma. Allí, el barro ya se ha secado, ya ha tomado forma. Puede que se le
añadan pedazos, se le quiten algunos o se partan, pero lo que ves es lo que
hay. ¿Maduramos durante la adolescencia, durante los veinte? ¿O aprendemos a
comportarnos como quiere el sistema, como muñecos iguales hechos con el mismo molde?
Opino
que un cabrón, va a ser siempre un cabrón. Que un imbécil, será imbécil. Que un
envidioso sentirá envidia y que una persona insegura mirará siempre
hacia atrás cuando vaya por la calle. Pero, ¿quién sabe? Puede que el cabrón
conozca a la persona de su vida, se enamore y ese amor lo ablande y oculte
parcialmente su gran defecto. Puede que el imbécil tenga a alguien tan imbécil
como él y se hagan compañía. Que el envidioso aprenda a apreciar lo que tiene, dejándose
llevar por ese sentimiento solo de vez en cuando y que el inseguro aprenda a
andar con firmeza. Puede que se añadan pedazos a su figura de barro. Pero todos
los componentes con los que se crearon, seguirán allí.
Si
te fijas, lo único que necesitamos para madurar
son personas. Personas egoístas, personas buenas, personas antipáticas,
personas empáticas, personas. Gente que se quiera, que se dé amor y valor,
seguridad y felicidad. Pero la sociedad nos mata. Nos hace señalar con el dedo
para sentirnos mejor, nos hace criticar, nos hace nadar en un mar que hierve
para sobrevivir. Nos divide. Nos mata. Y nosotros no hacemos nada para
impedirlo. ¿Para qué? Uno a contrasentido en una autopista. Un bala perdida.
Una pérdida de tiempo.
Apunta
y click-clack, dispara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario