El rebelde sin causa.


Dime, ¿has estado pensando en mí mientras no estaba? (Vamos, no trates de mentirme: lo veo en tu sonrisa, Wild. Sé que lo has hecho). ¿Sabes? Durante la Guerra, jamás dejé de preguntarme si volvería a verte. Si volvería a ver esa cara de Saumensch desgarbada, de pecas desordenadas y sonrisa destartalada.  (Sí, ya sé: únicamente has echado de menos mis ojos color… ¿cómo era? Color mierda).
Te quiero, pequeña salvaje. No en el sentido tradicional de la palabra, claro. No quiero que me des hijos, no quiero que formemos una familia y vivamos juntos. No quiero nada de eso. Quiero tu felicidad, quiero tu sonrisa y tu conversación. Quiero tu compañía. Quiero tu espalda apoyada contra la mía, firme escudo en la batalla. Te quiero a ti, al completo. (Incluso a tus malditas pecas).
           Firmado,
 Draco. El rebelde sin causa.

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