(Vamos a hablar de las ilusiones, del trabajo duro y de las decepciones).
A veces, creemos que no vamos a ser lo bastante buenos. Trabajamos y practicamos una y otra vez, por el simple placer de hacerlo o por las ganas de superación. Hay quien no se marca objetivos en la vida. A menudo, es esa gente la que consigue los sueños que debían ser nuestros. Sentimos envidia y rabia, ¿por qué ellos? (Está claro que es una prueba. ¿Vas a rendirte o vas a continuar esforzándote por conseguir lo que quieres?). Cabe decir que nada se consigue sin dedicación. Por lo tanto, si ese alguien ajeno a nosotros consigue algo y lo ha hecho con trabajo duro, se lo merece. De lo contrario, no valorará lo que tiene y punto. ¿Conclusión? Ocúpate de tus malditos asuntos.
¿Qué hay de las ilusiones? Eso que sucede cuando dejamos volar libre al pensamiento o nos dejamos influir por palabras agradables al oído. Las ilusiones son una pérdida de tiempo y una distracción. Además, suelen consistir en ser aclamado por una multitud o en el reconocimiento del esfuerzo. Y a decir verdad, desembocan casi siempre en decepciones. (Quien está subiendo escalones para llegar a la cima, no tiene tiempo para ilusionarse y tampoco necesita palmaditas en la espalda.). ¿Conclusión? Ocúpate de tus malditos asuntos.
(Hoy es el día, chicos. Vamos a ver quien se ha esforzado más y quien valora).
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